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domingo, 2 de febrero de 2014

SE BUSCA LÍDER. CARGO VACANTE, POR AHORA

Palabras entre puntos
                               28 de Enero de 2014
Twitter: @Arturo_Gilson
         
            Una llamada telefónica que recibí me hizo pensar y repensar sobre un asunto, que para mí, y tal vez para muchos venezolanos y venezolanas, es más que un pensamiento. Se trata de una pregunta con enormes signos interrogativos, una pregunta con muchas respuestas que fácilmente recorrerían el pentagrama con toda su notación musical, por la variedad de tonos y matices que surgen cuando se plantea esta interrogante en algún escenario cotidiano. ¿Por qué la gente de oposición está como barco a la deriva? 7.363.9801 ciudadanos y ciudadanas no votaron por Nicolás Maduro, y están sin un Capitán. Es bueno acotar que la cifra anterior representa el 49,12% de todos los electores que sufragaron ese día, que bien pueden influir en la toma de decisiones del País, pero esto no está ocurriendo.
            Sin hacer muchos análisis matemáticos este porcentaje, es un poco (¡pero muy poco!) menos de la mitad de la torta, del cambur, de la vaina (es decir, del todo). Esa “casi mitad” del padrón electoral, está sin líder, sin un dignatario político que ordene y guíe al conglomerado opositor hacia la concreción de sus ideales y propuestas como adversarios (por ahora) de la agenda gubernamental. El Socialismo del Siglo XXI, y que John Magdaleno2 lo califica como “un discurso formulado en clave ideológica”, algo así como un flechazo (al estilo Cupido) a la psiquis de sus adeptos, es el objetivo de Maduro. Pero en concreto y volviendo sobre el tema central de estas líneas, ¿hacia dónde va la corriente de oposición?, quizá una respuesta rápida, y algunos dirían, ¡¡OBVIA!!, es la Democracia. Uhmmm, bueno si, pero, ¿Quién nos llevará devuelta a ella?, pues desde mi modesta opinión como ciudadano de a pie, el proyecto político de oposición parece haberse desvanecido después de la “derrota” del 14 de Abril. Da la impresión que fue diseñado para ser aplicado una vez logrado el triunfo (del cual 7.363.980 no dudamos fue logrado el 14-A), y no se pensó en el Plan B, el  plan “por si acaso”.
Hoy estoy convencido que el 49,12%, ya no es un poco menos de la mitad, ya paso a ser MAYORÍA, tal vez es un poco más de la mitad, pero mayoría al fin, y en crescendo. También tengo claro que el régimen juega a las elecciones para darle un matiz “democrático” a su proceso con rumbo al Socialismo del Siglo XXI (Por cierto, Heinz Dieterich perdió toda esperanza de ver este modelo desarrollado en manos de Chávez, Evo Morales, Correa y Fidel3).  El Socialismo del Siglo XXI de Dieterich se hace a la venezolana, es la Izquierda Express4. Minada de contradicciones. Militarista, retrograda y con el antecedente del fracaso del socialismo Marxista-Leninista (esto último reconocido públicamente por Hugo Chávez (f) cuando comentaba lo ocurrido con el socialismo soviético), pero con todo y esto, nos llevan para allá, a punta de elecciones y con el garrote de los decretos con fuerza de ley (léase leyes habilitantes).
Mientras esto ocurre, del otro lado de la torta (me refiero a la representación con este tipo de gráfica de los resultados electorales del 14-A para ilustrar la geografía de las posturas políticas) las divisiones, la falta de consenso y la verdadera unificación entorno a un LÍDER no pueden ser más evidentes. Está claro que no hay un líder que capitalice el descontento, la indignación, el deseo de cambio, y las más legítimas aspiraciones de un pueblo que quiere y merece vivir mejor. Ese otro lado de la torta ha soportado en los últimos años y aún soporta con estupor como el gobierno abusa de su paciencia y buena fe de manera descarada. El líder del 14-A se evaporó con las lágrimas de la “derrota” ese día, se diluyó en la campaña para las municipales del 8-D, y se autoexcluyó como alternativa para enfrentar al gobierno, cuando cohabita (palabra utilizada por Diego Arria) o dialoga (si así lo prefiere el lector) con el mismo régimen que no le jugó limpio en las elecciones presidenciales pasadas y la recientes elecciones municipales.
 Quizá el lector tenga otra percepción de la situación, pero creo que está la vacante para liderar a la oposición en este momento. Llegó el momento de colocar el aviso clasificado y “solicitar” un líder. Por ahora el puesto está libre. Tal vez debe reunir un rosario de requisitos, pero en esencia, debe ser valiente (porque enfrentará al régimen con todo su poder para pulverizarlo), unificador (porque debe hacer de la nación un espacio para el reencuentro entre hermanos) y firme (porque esa firmeza será la piedra angular del proyecto). Tiene que desarrollar un plan, distinto al electoral, que haga mover la balanza política hacia el punto de equilibrio, y para ello tiene a su favor 7.363.980 almas dispuestas. Dicho esto, propongo que el aviso diga: Se busca líder. Cargo vacante, por ahora.

Referencias:
  1. Consejo Nacional Electoral. Divulgación Presidencial 2013. Disponible en: http://www.cne.gob.ve/resultado_presidencial_2013/r/1/reg_000000.html. Consulta: 27/Enero/2014. Hora: 21:30
  2. Magdaleno John (Compilador). Ideologías: ¿Máscaras del poder? Debatiendo el Socialismo del Siglo XXI. Editorial CEC, S.A. Primera Edición 2009. Libros de El Nacional.
  3. Dieterich Heinz.  Hugo Chávez, Fidel, Evo y Correa no construirán el Socialismo del Siglo XXI. Documento en línea. Disponible en:http://www.aporrea.org/ideologia/a121359.html. Consulta: 27/Enero/2014. Hora: 21:53
  4. Barrera T, Alberto. Un País a la semana. Editorial CEC S.A. Primera Edición 2013. Libro de El Nacional.

domingo, 5 de enero de 2014

Los Secretos del Lider



 “Yo fui chef de Kim Jong Il”: los secretos mejor guardados del fallecido dictador de Corea del Norte contados por su cocinero.

Jueves, 06/06/13 - 10:54
  • Kenji Fujimoto trabajó durante 11 años para uno de los pilares del ‘eje del mal’ y sufrió dos intentos de asesinato antes de abandonar su puesto y regresar a Japón.
  • Según el chef, el mandatario tenía un ejército de adolescentes para satisfacer sus deseos sexuales y abusaba de la bebida. 
Foto: Getty Images
Se cogía unas sonoras borracheras

El chef japonés cuenta que los concursos etílicos entre Kim Jong Il y su sucesor, Kim Jong Un, eran habituales. Las fiestas organizadas por padre e hijo podían durar hasta cuatro días y en ellas se sucedían las bromas pesadas –al dictador le encantaba afeitar la cabeza a sus colaboradores mientras estaban borrachos– y los peligrosos juegos con armas de fuego. Ejército de esclavas sexuales, alcohol y Schwarzenegger: los secretos mejor guardados de Kim Jong Il.
Cuando Kenji Fujimoto llegó a Corea del norte en 1988, Kim Jong Il le recibió con dos mercedes y un sueldo de 50.000 euros. Durante los siguientes 11 años fue su chef personal. Aunque su único cometido era preparar sushi fresco para ‘padre de la patria’, con el paso del tiempo Fujimoto se convirtió también en su amigo y confesor.
Viajaban siempre juntos. Iban a cazar, a montar a caballo o a practicar esquí acuático. Kim Jong Il vio por primera vez un partido de la NBA o una película de Clint Eastwood gracias a su cocinero japonés, que durante más de una década guardó celosamente los secretos las excentricidades del líder de la nación más hermética del planeta.
Sin embargo, en 2000, y después de dos intentos de asesinato por parte del dictador norcoreano –que sospechaba que su cocinero le había traicionado–, Fujimoto escapó de vuelta a Japón, donde vive del dinero que ha recaudado con su libro sobre las intimidades del Kim Jong Il, que no son precisamente pocas.
El periodista y escritor Adam Johnson, ganador de un premio Pullitzer, ha entrevistado al chef para el último número de la revista GQ, en el que cuenta algunas de las mayores locuras del dictador. Estas son las más jugosas:

1.- Un ejército de esclavas sexuales
Bajo el curioso nombre de ‘Joy Division’ –el mismo que el de la banda británica de los 70– se escondía uno de los más escabrosos secretos de Kim Jong Il. Se trataba de una brigada de jóvenes norcoreanas a las que se separaba de sus familias a la temprana edad de 16 años para adoctrinarlas en el arte de cumplir los deseos sexuales del ‘padre de la patria’.
Según cuenta Kenji Fujimoto, “dependiendo de su humor, el ‘querido líder’ las ordenaba que le cantaran canciones románticas, que bailaran música disco, que hicieran un striptease o que improvisasen un combate de boxeo”.

2.- Vuelos chárter para comprar en el McDonald’s
A lo largo de 11 años Fujimoto hizo cientos de viajes para cumplir con los caprichos culinarios del dictador. Kim Jong Il fletaba vuelos chárter para que su chef comprase comida en un McDonald’s de Pekín. Además, viajaba asiduamente a Irán en busca de caviar, a Tokio a comprar pescado fresco o a Dinamarca por cerveza. 
Fujimoto también voló a Francia en numerosas ocasiones para satisfacer el gusto de su jefe por el buen coñac, una bebida en la que se gastaba más de medio millón de euros al año.

3.- Pasión por Arnold Schwarzenegger
El cocinero japonés confiesa en GQ que él fue quien abrió los ojos del fallecido dictador al cine de ‘made in Hollywood’. En vida, Kim Jong Il llegó a coleccionar hasta 30.000 cintas VHS con películas estadounidenses. Su actor preferido era Arnold Schwarzenegger. Kim y Fujimoto veían juntos sus películas mientras veían vino de Burdeos.
Fujimoto presume de haber sido él quien introdujo en el hijo del dictador –el actual presidente del país, Kim Jong Un– la pasión por el baloncesto de la NBA. Al parecer introducía en Corea del Norte cintas con los partidos de los Bulls de Michael Jordan cada vez que volvía de uno de sus viajes. Además, también le traía videojuegos o coches de control remoto.

4.- Cambió su seguridad por una película de Clint Eastwood
El chef recuerda en su entrevista con GQ cómo en 1993, mientras veían la secuencia de ‘En la línea de fuego’ en la que Clint Eastwood corría junto al coche del presidente, el dictador norcoreano se levantó y gritó “esta es la mejor escena de la película”. Acto seguido,  se dirigió a sus guardaespaldas y les dijo “así es como quiero que me protejáis a partir de ahora, como lo hacen los agentes del Servicio Secreto de las películas.

5.- Cada grano de arroz, inspeccionado
Obsesionado con su juventud, y temeroso de un posible envenenamiento urdido por sus enemigos, Kim Jong Il obligaba a inspeccionar a mano cada grano que se iba a cocinar para él. Un equipo de 200 personas vigilaba que ningún grano tuviese grietas o defectos.
Además, según recuerda Fujimoto, el arroz tenía que cocinarse con el fuego de una hoguera hecha con leña traída del monte Paektu, una de las montañas sagradas de Corea del Norte y donde, según la versión oficial, había nacido el propio Kim Jong Il, debajo de un doble arcoíris.

6.- Una piscina con los azulejos de oro
El dictador norcoreano disfrutaba de una piscina olímpica subterránea a prueba de bombardeos forrada con azulejos de oro sobre los que estaba dibujada su propia imagen. Además, como no le gustaba hacer ejercicio, ordeno que le construyeran una tabla de surf flotante y motorizada para poder moverse como pez en el agua.

7.- Nadie puede pronunciar su nombre
Cuando llegó a Corea del Norte a finales de los 80, Fujimoto no conocía a quién iba a servir. No se dio cuenta hasta que vio una foto de Kim Jong Il en un periódico. La razón era simple: nadie en el país podía pronunciar su nombre en público.  Casi todo el mundo se refería al mandatario como ‘Jang-gun-nim’, que significa algo así como ‘querido general’.

8.- Se cogía unas sonoras borracheras
El chef japonés cuenta que los concursos etílicos entre Kim Jong Il y su sucesor, Kim Jong Un, eran habituales. Las fiestas organizadas por padre e hijo podían durar hasta cuatro días y en ellas se sucedían las bromas pesadas –al dictador le encantaba afeitar la cabeza a sus colaboradores mientras estaban borrachos– y los peligrosos juegos con armas de fuego.


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