Palabras entre
puntos
28 de Enero de 2014
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Twitter: @Arturo_Gilson
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Una
llamada telefónica que recibí me hizo pensar y repensar sobre un asunto, que
para mí, y tal vez para muchos venezolanos y venezolanas, es más que un
pensamiento. Se trata de una pregunta con enormes signos interrogativos, una
pregunta con muchas respuestas que fácilmente recorrerían el pentagrama con
toda su notación musical, por la variedad de tonos y matices que surgen cuando
se plantea esta interrogante en algún escenario cotidiano. ¿Por qué la gente de
oposición está como barco a la deriva? 7.363.9801 ciudadanos y ciudadanas no votaron por Nicolás Maduro,
y están sin un Capitán. Es bueno acotar que la cifra anterior representa el
49,12% de todos los electores que sufragaron ese día, que bien pueden influir
en la toma de decisiones del País, pero esto no está ocurriendo.
Sin hacer muchos análisis
matemáticos este porcentaje, es un poco (¡pero muy poco!) menos de la mitad de
la torta, del cambur, de la vaina (es decir, del todo). Esa “casi mitad” del
padrón electoral, está sin líder, sin un dignatario político que ordene y guíe al conglomerado opositor hacia la concreción de sus ideales y propuestas como
adversarios (por ahora) de la agenda gubernamental. El Socialismo del Siglo XXI,
y que John Magdaleno2 lo
califica como “un discurso formulado en clave ideológica”, algo así como un
flechazo (al estilo Cupido) a la psiquis de sus adeptos, es el objetivo de
Maduro. Pero en concreto y volviendo sobre el tema central de estas líneas,
¿hacia dónde va la corriente de oposición?, quizá una respuesta rápida, y
algunos dirían, ¡¡OBVIA!!, es la Democracia. Uhmmm, bueno si, pero, ¿Quién nos
llevará devuelta a ella?, pues desde mi modesta opinión como ciudadano de a
pie, el proyecto político de oposición parece haberse desvanecido después de la
“derrota” del 14 de Abril. Da la impresión que fue diseñado para ser aplicado
una vez logrado el triunfo (del cual 7.363.980 no dudamos fue logrado el 14-A),
y no se pensó en el Plan B, el plan “por si acaso”.
Hoy estoy convencido que el 49,12%, ya no es un poco
menos de la mitad, ya paso a ser MAYORÍA, tal vez es un poco más de la mitad,
pero mayoría al fin, y en crescendo. También tengo claro que el régimen juega a
las elecciones para darle un matiz “democrático” a su proceso con rumbo al
Socialismo del Siglo XXI (Por cierto, Heinz Dieterich perdió toda esperanza de ver
este modelo desarrollado en manos de Chávez, Evo Morales, Correa y Fidel3). El Socialismo del Siglo XXI de Dieterich se
hace a la venezolana, es la Izquierda Express4. Minada de contradicciones. Militarista, retrograda y
con el antecedente del fracaso del socialismo Marxista-Leninista (esto último
reconocido públicamente por Hugo Chávez (f) cuando comentaba lo ocurrido con el
socialismo soviético), pero con todo y esto, nos llevan para allá, a punta de
elecciones y con el garrote de los decretos con fuerza de ley (léase leyes
habilitantes).
Mientras esto ocurre, del otro lado de la torta (me
refiero a la representación con este tipo de gráfica de los resultados
electorales del 14-A para ilustrar la geografía de las posturas políticas) las
divisiones, la falta de consenso y la verdadera unificación entorno a un LÍDER
no pueden ser más evidentes. Está claro que no hay un líder que capitalice el
descontento, la indignación, el deseo de cambio, y las más legítimas
aspiraciones de un pueblo que quiere y merece vivir mejor. Ese otro lado de la
torta ha soportado en los últimos años y aún soporta con estupor como el
gobierno abusa de su paciencia y buena fe de manera descarada. El líder del
14-A se evaporó con las lágrimas de la “derrota” ese día, se diluyó en la
campaña para las municipales del 8-D, y se autoexcluyó como alternativa para
enfrentar al gobierno, cuando cohabita (palabra utilizada por Diego Arria) o
dialoga (si así lo prefiere el lector) con el mismo régimen que no le jugó
limpio en las elecciones presidenciales pasadas y la recientes elecciones
municipales.
Quizá el lector
tenga otra percepción de la situación, pero creo que está la vacante para
liderar a la oposición en este momento. Llegó el momento de colocar el aviso
clasificado y “solicitar” un líder. Por ahora el puesto está libre. Tal vez
debe reunir un rosario de requisitos, pero en esencia, debe ser valiente
(porque enfrentará al régimen con todo su poder para pulverizarlo), unificador
(porque debe hacer de la nación un espacio para el reencuentro entre hermanos)
y firme (porque esa firmeza será la piedra angular del proyecto). Tiene que
desarrollar un plan, distinto al electoral, que haga mover la balanza política hacia
el punto de equilibrio, y para ello tiene a su favor 7.363.980 almas
dispuestas. Dicho esto, propongo que el aviso diga: Se busca líder. Cargo vacante, por ahora.
Referencias:
- Consejo Nacional Electoral. Divulgación Presidencial 2013. Disponible en: http://www.cne.gob.ve/resultado_presidencial_2013/r/1/reg_000000.html. Consulta: 27/Enero/2014. Hora: 21:30
- Magdaleno John (Compilador). Ideologías: ¿Máscaras del poder? Debatiendo el Socialismo del Siglo XXI. Editorial CEC, S.A. Primera Edición 2009. Libros de El Nacional.
- Dieterich Heinz. Hugo Chávez, Fidel, Evo y Correa no construirán el Socialismo del Siglo XXI. Documento en línea. Disponible en:http://www.aporrea.org/ideologia/a121359.html. Consulta: 27/Enero/2014. Hora: 21:53
- Barrera T, Alberto. Un País a la semana. Editorial CEC S.A. Primera Edición 2013. Libro de El Nacional.


